American Airlines 191: 31 segundos
El 25 de mayo de 1979, un vuelo doméstico de Chicago a Los Ángeles duró en el aire exactamente treinta y un segundos. Un McDonnell Douglas DC-10-10 con 271 personas a bordo despegó de la pista 32R del aeropuerto internacional O'Hare, perdió su motor izquierdo durante la rotación, alcanzó apenas 325 pies de altitud y se precipitó sobre un campo abierto contiguo a un parque de casas móviles en Des Plaines, Illinois. Murieron también dos personas en tierra. 273 vidas en total.
El vuelo 191 de American Airlines sigue siendo, a día de hoy, el accidente de aviación más mortífero ocurrido en suelo estadounidense fuera de los atentados del 11 de septiembre. Pero lo que convierte esta historia en un caso de referencia para la seguridad aérea no es solo la magnitud de la tragedia: es lo que la investigación encontró. No fue un motor que falló. Fue un daño invisible creado semanas antes en un hangar, un procedimiento de mantenimiento que nadie había analizado del todo, y una cadena de supuestos que el sistema no supo frenar a tiempo.
En esta página encontrarás la investigación completa: la ficha técnica del accidente, la línea temporal de los hechos, el análisis aeronáutico, los protagonistas de la investigación, los hallazgos del NTSB y las lecciones que cambiaron para siempre la aviación comercial.
| American Airlines Flight 191 — Ficha del accidente | |
|---|---|
| Fecha: | 25 de mayo de 1979, 15:04 h (hora de Chicago, CDT) |
| Aeronave: | McDonnell Douglas DC-10-10 · Matrícula N110AA |
| Aerolínea: | American Airlines |
| Ruta: | Chicago O'Hare (ORD) → Los Ángeles (LAX) |
| Ocupantes: | 258 pasajeros + 13 tripulantes = 271 a bordo |
| Fallecidos: | 273 (271 a bordo + 2 en tierra) |
| Lugar del impacto: | Campo abierto a 4.600 pies al noroeste del extremo de la pista 32R, Des Plaines, Illinois |
| Fase del vuelo: | Despegue — rotación / liftoff inicial |
| Tiempo en el aire: | 31 segundos |
| Número de informe NTSB: | AAR-79-17 · Publicado el 21 de diciembre de 1979 |
N110AA vinculado al accidente del vuelo de American Airlines 191
línea temporal
Condiciones climatológicas: Cielo despejado · Visibilidad 15 millas (24 km) · Viento del NE a 22 nudos · Temperatura 17 °C (63 °F) · Sin factores meteorológicos adversos.
Factores clave: Daño inducido por mantenimiento en el bulkhead posterior del pylon del motor nº 1 · Retracción no comandada de los slats de borde de ataque del ala izquierda · Pérdida de sistemas de alerta de pérdida aerodinámica · Asimetría de sustentación entre alas · Pérdida de control irrecuperable a baja altura
El 25 de mayo de 1979, el vuelo 191 de American Airlines despegó de la pista 32R de Chicago O'Hare rumbo a Los Ángeles y estuvo en el aire exactamente treinta y un segundos. La separación del motor izquierdo durante la rotación desencadenó una cadena de fallos en el ala que hizo el accidente irrecuperable. Con 273 fallecidos, sigue siendo el accidente de aviación más mortífero ocurrido en suelo estadounidense fuera del 11 de septiembre.
La tripulación
Los tres miembros de la tripulación de vuelo sumaban una experiencia combinada de más de 46.000 horas. No hubo errores de pilotaje en el sentido convencional: los pilotos reaccionaron al fallo del motor siguiendo exactamente el procedimiento estipulado. El problema fue que ese procedimiento, en las condiciones específicas del vuelo 191, resultó ser el equivocado.
Cuando el motor nº 1 se separó, cortó la alimentación del CVR y dejó sin energía varios sistemas del lado izquierdo de cabina, incluyendo el stick shaker —el dispositivo que avisa al piloto de una pérdida aerodinámica inminente— del capitán Lux. El primer oficial Dillard sí tenía alimentación desde los otros motores, pero el stick shaker tampoco se activó en su lado porque el sistema de indicación de desacuerdo de slats también había quedado inoperativo. La tripulación no tenía forma de saber que el ala izquierda estaba entrando en pérdida: no había luz, no había vibración, no había aviso. En simulador, 13 pilotos de prueba recrearon las condiciones exactas del vuelo sin previo conocimiento del estado real del ala — ninguno logró evitar el impacto.
El avión: El dc-10 y su contexto
El McDonnell Douglas DC-10-10 matrícula N110AA había acumulado más de 20.000 horas de vuelo sin incidentes desde que salió de la línea de montaje. Era un trirreactor de largo radio diseñado para rutas transcontinentales y transatlánticas: dos motores bajo las alas (General Electric CF6-6D) y uno en la aleta vertical de cola. En 1979 representaba lo más moderno de la aviación comercial norteamericana.
El motor nº 1 del N110AA fotografiado junto a la pista 32R el 26 de mayo de 1979. El conjunto motor-pylon y aproximadamente un metro del borde de ataque del ala izquierda quedaron en la pista tras la separación. Los investigadores del NTSB lo documentaron antes de que se retirara ningún elemento. Karen Engstrom / Chicago Tribune
El origen del fallo: el hangar de Tulsa
El 29 y 30 de marzo de 1979, aproximadamente ocho semanas antes del accidente, el motor nº 1 y su pylon fueron retirados del N110AA en el centro de mantenimiento de American Airlines en Tulsa, Oklahoma. El motivo era legítimo: sustituir los rodamientos esféricos del pylon en cumplimiento de los boletines de servicio de McDonnell Douglas 54-48 y 54-59.
El procedimiento aprobado por el fabricante establecía un orden claro: primero separar el motor del pylon, después retirar el pylon del ala por separado. American Airlines había desarrollado un método alternativo: retirar motor y pylon como una sola unidad usando una carretilla elevadora industrial. El argumento era sólido sobre el papel — reducía el tiempo de trabajo en unas 200 horas-hombre por avión y disminuía las conexiones y desconexiones de tuberías y cableado de 79 a 27.
Cuando el conjunto motor + pylon se retira como una sola unidad, su centro de gravedad queda desplazado hacia adelante respecto al punto de apoyo de la carretilla elevadora. El resultado es un par de torsión: el conjunto tiende a rotar en cuanto la carretilla no está perfectamente posicionada bajo el punto correcto.
Con el pylon solo, ese desequilibrio no existe — la pieza es mucho más ligera y su geometría permite un control preciso durante la reinstalación. Con casi 6 toneladas colgando de unas horquillas, cualquier desalineación vertical de pocos milímetros durante el reencaje en la horquilla del ala genera una fuerza de contacto suficiente para agrietar el bulkhead posterior del pylon. Una grieta que, por la geometría de instalación de la pieza, queda en una zona prácticamente inaccesible a la inspección visual.
Eso es exactamente lo que ocurrió en Tulsa la noche del 29 al 30 de marzo de 1979. El daño se creó con un gesto pequeño. Y nadie lo vio.
Diagrama del conjunto motor-pylon del DC-10, extraído del informe NTSB AAR-79-17. Los tres puntos de unión esféricos — dos en el bulkhead delantero y uno en el posterior — eran la única sujeción del motor al ala. La grieta en el bulkhead posterior fue el origen de la separación. (NTSB / dominio público)
Eso fue exactamente lo que ocurrió en la noche del 29 al 30 de marzo. La carretilla mantuvo el conjunto en posición durante horas; los investigadores creen que la presión hidráulica de sus forks pudo mermar ligeramente durante la noche. Cuando llegó el turno de día, dos mecánicos observaron que el lug superior del bulkhead posterior entraba en contacto con los pernos de la horquilla del ala. Las manipulaciones de la carretilla para corregir la posición generaron una fuerza de contacto que produjo una grieta en el bulkhead. Una grieta que nadie vio. Una grieta que creció milímetro a milímetro en cada ciclo de vuelo durante las siguientes ocho semanas.
LA CADENA AERODINÁMICA: POR QUÉ EL AVIÓN NO PUDO VOLAR
Perder un motor en el despegue es una emergencia seria, pero los aviones comerciales están certificados para superarla. Lo que convierte el vuelo 191 en un caso distinto es lo que ocurrió cuando el motor se separó: no solo desapareció su empuje. El pylon al arrancarse dañó el sistema hidráulico del ala izquierda, lo que provocó la retracción no comandada de los slats de borde de ataque outboard del ala izquierda.
Vista aérea del lugar del impacto, fotografiada la mañana del 26 de mayo de 1979 con el aeropuerto O'Hare al fondo. El avión cayó en un campo abierto adyacente al Touhy Mobile Home Park en Des Plaines, Illinois, a unos 1.400 metros del extremo de la pista 32R. (NTSB / dominio público)
El DC-10 estaba certificado bajo el supuesto de que una separación de motor/pylon no produciría una configuración asimétrica de slats indetectable y difícil de corregir a baja altura. Dicho de otro modo: los ingenieros y reguladores que aprobaron el avión asumieron que, si un motor se separaba, lo que quedaba seguía siendo un avión manejable. Nadie había analizado el escenario en el que esa separación cortara, además, los sistemas que mantienen el ala configurada para volar lento.
Cuando ese supuesto se demostró erróneo, todo el sistema de alerta de pérdida aerodinámica quedó en cuestión. La tripulación tenía formación, experiencia y procedimientos — pero esos procedimientos estaban diseñados para un problema distinto al que tenían delante. No fallaron como pilotos. Falló el marco en el que operaban.
Como consecuencia directa, la FAA revisó sus criterios de certificación: desde entonces, la certificación de tipo debe analizar explícitamente los efectos de una separación de motor sobre los sistemas de vuelo críticos. El supuesto ya no puede darse por válido sin demostración. En aviación, a veces la lección más cara es descubrir qué pregunta nadie había hecho.
La investigación: la NTSB en acción
El equipo de investigación del NTSB llegó al lugar del accidente esa misma tarde, mientras los primeros intervinientes aún trabajaban para extinguir el incendio. El estado del fuselaje era extremo: el impacto a alta velocidad seguido de la explosión e incendio prácticamente desintegró la estructura. Las piezas más grandes recuperadas fueron los motores, el tren de aterrizaje y parte del estabilizador horizontal. Durante semanas, equipos especializados rastrearon el área en busca de componentes y restos humanos bajo estrictas medidas de seguridad.
La investigación fue liderada por el NTSB con la participación formal de American Airlines, la FAA, McDonnell Douglas, el sindicato de pilotos (ALPA) y otras partes. Se celebró una audiencia pública de diez días en julio de 1979. El informe final, con 23 conclusiones formales, fue publicado el 21 de diciembre de 1979, siete meses después del accidente.
HALLAZGOS DEL NTSB Y CAUSA PROBABLE
El NTSB emitió 23 conclusiones formales. La causa probable oficial, publicada el 21 de diciembre de 1979, fue:
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte determina que la causa probable de este accidente fue la pérdida aerodinámica asimétrica y el consiguiente alabeo de la aeronave, resultantes de la retracción no comandada de los slats de borde de ataque outboard del ala izquierda y la pérdida de los sistemas de aviso de pérdida aerodinámica e indicación de desacuerdo de slats, a consecuencia del daño inducido por mantenimiento que llevó a la separación del motor nº 1 y el conjunto pylon en un momento crítico del despegue. La separación fue resultado de daño causado por procedimientos de mantenimiento inadecuados, que condujeron al fallo de la estructura del pylon.
Elwood "Woody" Driver, vicepresidente del NTSB, muestra a los medios el perno encontrado junto al motor nº 1, que presentó como posible causa del accidente en los primeros días de la investigación. El análisis metalúrgico posterior demostró que se rompió en el impacto, no antes. El episodio se usa hoy como ejemplo de referencia en formación de investigadores.
Entre las conclusiones principales y factores contributivos documentados por el NTSB:
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1El daño en el bulkhead posterior del pylon fue causado durante el mantenimiento del 29–30 de marzo de 1979 en Tulsa, al usar una carretilla elevadora para retirar e instalar el conjunto motor/pylon como una unidad.
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2El procedimiento alternativo de American Airlines no había sido analizado desde el punto de vista de los riesgos de error humano o fallo del equipo durante la reinstalación. McDonnell Douglas lo desaconsejó expresamente, pero sin mecanismos de cumplimiento.
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3Continental Airlines había dañado bulkheads idénticos con métodos similares en diciembre de 1978 y febrero de 1979. Ninguno de los dos casos fue reportado al fabricante ni a la FAA, privando al sistema de la oportunidad de actuar a tiempo.
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4Se encontraron seis DC-10 con el bulkhead del pylon fracturado: cuatro de American Airlines y dos de Continental. Todos los casos involucraban el uso de carretilla elevadora. Ningún avión en el que se hubiera usado grúa de techo presentó daños.
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5El diseño del sistema de alerta de pérdida aerodinámica del DC-10 asumía que una separación de motor/pylon no produciría una configuración de slats asimétrica e indetectable. Cuando ese supuesto se demostró inválido, la tripulación quedó sin los avisos críticos que necesitaba para reaccionar correctamente.
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6La tripulación actuó correctamente según los procedimientos vigentes para fallo de motor. Esos procedimientos resultaron inadecuados para las condiciones reales del vuelo porque nadie sabía que el ala izquierda había cambiado su configuración aerodinámica.
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7La FAA no ejerció supervisión suficiente sobre los procedimientos de mantenimiento alternativos adoptados por las aerolíneas. El accidente evidenció que la certificación de aeronaves y el mantenimiento operativo eran tratados como áreas separadas sin suficiente supervisión integrada.
LO QUE CAMBIÓ: CONSECUENCIAS E IMPACTO EN LA INDUSTRIA
El vuelo 191 produjo cambios normativos, técnicos y culturales que afectaron a toda la industria de la aviación comercial. Estos son los más significativos:
MEMORIA Y MEMORIAL
En octubre de 2011, treinta y dos años después del accidente, fue inaugurado un memorial permanente cerca del lugar del impacto en Des Plaines, Illinois. El impulso para construirlo vino en parte de una clase de sexto grado cuyos alumnos, que no habían nacido cuando ocurrió el accidente, trabajaron para que los nombres no se perdieran.
El memorial consiste en un jardín ornamental bordeado por un muro de ladrillo. En ese muro hay 273 ladrillos, uno por cada persona que perdió la vida aquel 25 de mayo: 258 pasajeros, 13 tripulantes y 2 personas en tierra. El número convierte la estadística en algo que se puede recorrer, leer, tocar.
El memorial del vuelo 191 en Lake Park, Des Plaines, Illinois. El muro curvo de 23 metros contiene 273 ladrillos con los nombres de todas las personas que perdieron la vida el 25 de mayo de 1979. Fue inaugurado el 15 de octubre de 2011, treinta y dos años después del accidente.
En las ceremonias de aniversario, a las 15:04 horas, los asistentes guardan silencio durante exactamente treinta y un segundos mirando hacia la pista 32R. No es un número simbólico elegido después. Es el reloj del accidente convertido en ritual: el tiempo exacto que el vuelo 191 estuvo en el aire, transformado en la unidad de medida del recuerdo.

