El 25 de mayo de 1979, un vuelo doméstico de Chicago a Los Ángeles duró en el aire treinta y un segundos. A bordo iban 258 pasajeros y 13 tripulantes. Era un viernes antes del Memorial Day, con buen tiempo y el avión lleno. Ninguno sobrevivió.
Pero esta no es una historia de «se cayó un avión». Es una historia de cadenas: de un golpe pequeño e invisible dado semanas antes en un hangar de Tulsa, de un procedimiento de mantenimiento que parecía más eficiente y de un ala que, en el peor momento posible, dejó de comportarse como la otra.
En este episodio
¿Cómo se desprende un motor entero de un ala durante el despegue? ¿Por qué perderlo no fue lo que derribó el avión? ¿Y por qué la FAA acabó dejando en tierra a todos los DC-10?
Reconstruimos el vuelo desde la pista 32R de O'Hare, sin saltos y sin jerga innecesaria: qué es un pilón y por qué no es solo una percha, cómo los slats dan forma al ala a baja velocidad y qué ocurre cuando un ala pierde esa forma y la otra no. Y el atajo de mantenimiento que otras aerolíneas también habían adoptado.
Y al final, lo que quedó: la suspensión del certificado de tipo del DC-10, una de las decisiones más drásticas de la aviación estadounidense, y un memorial donde se guardan treinta y un segundos de silencio mirando hacia la pista.
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