Kegworth: lo vieron arder y nadie se lo dijo al comandante

En el episodio 31 contamos cómo la tripulación del vuelo 92 de British Midland apagó el motor que funcionaba y dejó en marcha el que estaba averiado. Hay una parte de esa historia que merece su propio espacio, porque no ocurrió en la cabina de mando, sino unos metros más atrás.

Un anuncio que no cuadraba

8 de enero de 1989. Un Boeing 737-400 vuela de Londres a Belfast cuando se rompe una pala del ventilador del motor izquierdo. Hay golpes, vibraciones y olor a humo. En cuestión de segundos, la tripulación concluye que el problema está en el motor derecho y reduce su potencia. La vibración y el olor parecen remitir, y eso les convence de que han acertado.

Poco después, el comandante habla por megafonía: hay un problema en el motor derecho, que ha producido algo de humo en la cabina, y van a desviarse a East Midlands.

Mientras tanto, en la parte trasera del avión, muchos pasajeros y tres tripulantes de cabina habían visto fuego en el motor izquierdo. Varios pasajeros se extrañaron al oír que el comandante hablaba del derecho, pero ninguno se lo dijo a la tripulación. Los tres tripulantes de cabina declararon después que no habían oído que el anuncio mencionara el motor derecho.

Lo que se veía desde las ventanillas nunca llegó a la cabina de mando.

Por qué nadie habló

Visto desde fuera, cuesta creerlo. Visto desde dentro, se entiende algo mejor. No hay una única explicación, pero hay factores que ayudan:

  • El comandante sonaba seguro. Quien está a los mandos tiene los instrumentos delante, y es natural pensar que sabe más que alguien que mira por la ventanilla.

  • La puerta de la cabina de mando era una frontera. En aquella época, pilotos y tripulantes de cabina se formaban por separado y apenas compartían procedimientos. Interrumpir a los pilotos en plena emergencia no era algo que se esperara de la cabina de pasaje.

Nadie actuó con mala intención. Sencillamente, el sistema no estaba pensado para que esa información subiera hasta quien tomaba las decisiones.

El final

Durante la aproximación a East Midlands, al pedir más potencia al motor izquierdo, este falló por completo. Sin un motor útil, el avión cayó sobre el terraplén de la autopista M1, junto a Kegworth, a menos de un kilómetro de la pista. De las 126 personas a bordo murieron 47, y 74 sufrieron heridas graves.

Lo que cambió

La investigación de la AAIB británica señaló este fallo de comunicación entre la cabina de pasaje y la cabina de mando. A partir de casos como este, la gestión de recursos de la tripulación, el CRM, dejó de ser algo solo de pilotos y pasó a incluir a toda la tripulación, con formación conjunta para las emergencias. Hoy se insiste en que un tripulante de cabina que ve algo anómalo lo comunique a los pilotos de forma clara: qué ha visto, dónde y cuándo.

Hay también una lección para quienes viajamos: si desde tu asiento ves algo que no cuadra, díselo a la tripulación. Por eso, entre otras cosas, se pide tener la persiana subida al despegar y al aterrizar.

La historia completa del vuelo 92, con el análisis técnico de por qué se apagó el motor equivocado, está en el episodio 31 y en la investigación completa.

Imagen de portada: memorial a las víctimas del vuelo 92 en Kegworth. Foto: Crep171166, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

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