El 27 de marzo de 1977, dos Boeing 747 chocaron en la pista del aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, envueltos en niebla. Murieron 583 personas. Treinta años después, en una colina llamada Mesa Mota, a las afueras de San Cristóbal de La Laguna, se inauguró un monumento en su memoria. Estas fotos son de mi visita en noviembre de 2024.
El aeropuerto de Tenerife Norte, el antiguo Los Rodeos, visto desde Mesa Mota. Al fondo, el Teide. Foto: Sergio Drutas / Despresurizados.
Una escalera hacia el cielo
El monumento es obra del artista neerlandés Rudi van de Wint. Es una escalera de caracol de acero de unos 18 metros, envuelta en una estructura de barras, que parece no terminar nunca. La idea es la de unos peldaños que unen la tierra con el cielo. Se inauguró el 27 de marzo de 2007, en el trigésimo aniversario del accidente, con familiares de las víctimas entre los asistentes.
Junto a la escalera, una placa recuerda a las 583 víctimas en tres idiomas: español, inglés y neerlandés. Son las lenguas del lugar del accidente y de los dos aviones, el de Pan Am y el de KLM.
El monumento y la placa conmemorativa, con el valle y el Teide al fondo. Foto: Sergio Drutas / Despresurizados.
Un lugar desde el que se ve todo
Desde Mesa Mota se ve todo el valle. A los pies de la colina está el aeropuerto, con su pista, su torre y los aviones que siguen despegando y aterrizando cada día. El memorial mira directamente al lugar del accidente.
Las fotos muestran algo más: una capa de bruma flotando sobre el valle. El aeropuerto está a más de 600 metros de altitud, en una zona donde las nubes que empujan los vientos alisios se quedan atrapadas con frecuencia y la visibilidad puede caer en cuestión de minutos. Eso fue lo que ocurrió aquel día de 1977, en un aeropuerto que además no tenía radar de superficie para seguir a los aviones en tierra. Poco después, el tráfico internacional de la isla pasó al nuevo aeropuerto de Tenerife Sur, inaugurado en 1978.
La escalera a contraluz, con el Teide al fondo. Foto: Sergio Drutas / Despresurizados.
Un lugar para detenerse
Mesa Mota es un sitio tranquilo, con un pequeño jardín y vistas a todo el valle. Es un lugar de memoria y de silencio, pensado para que quien sube se detenga un momento.
Si vas a Tenerife y te interesa la historia de la aviación, merece la pena subir. Y si quieres entender qué pasó aquel día en la pista, minuto a minuto, lo tienes en el episodio 1 del podcast y en la investigación completa de Los Rodeos.

